La Norma

“Sólo con un profundo respeto por la tradición, se puede entender la evolución”


El compromiso con nuestra historia y con la manera de entender una elaboración personal de jamones que arranca en 1920. Eso es la Norma Redondo Iglesias. Es controlar todo el proceso y no dejar nada al azar. La elección de las dehesas en las que pastan nuestros animales, la selección de las mejores piezas, una climatología idónea en el proceso de secado y curación, y especialmente, el factor humano, el único capaz de transferir una personalidad única a cada una de las piezas que sale de nuestras bodegas.

El entorno

“Todos nuestros cerdos ibéricos se crían en libertad, en un entorno natural pero controlado”

Las mejores dehesas son el hábitat perfecto para nuestras piaras de cerdos ibéricos. Fincas de gran extensión, de una densidad arbórea media, con amplias zonas soleadas y acuíferos naturales.

Los animales recorren a diario amplias distancias en busca de alimento o de agua como lo harían en estado salvaje. Esto es clave para conseguir una carne musculada y con gran cantidad de grasa infiltrada, factores esenciales para poder elaborar nuestros jamones.

El proceso

“La tecnología nos ayuda a perfeccionar el proceso tradicional”

Todos nuestros ibéricos se curan con el aire puro del parque natural de la sierra de Candelario, en la provincia de Salamanca, a 1300 metros de altitud. Un microclima singular, una gran riqueza botánica y un lento proceso de elaboración, hacen posible que nuestros jamones ibéricos destaquen por su sabor y calidad. Nuestra planta de serranos se ubica en Utiel, a 900 metros de altitud, en una tierra y clima con rasgos mediterráneos pero con influencias continentales. Es así como nuestros serranos poseen unas características especiales con un aroma, sabor y textura muy personales. La selección de las mejores piezas, la cantidad justa de sal y una curación muy cuidada, es fundamental en el proceso de elaboración. Desde 1920,  conocimientos  de cuatro generaciones de maestros jamoneros se han unido con las nuevas tecnologías para obtener un producto inmejorable, con alma y carácter propio.

En la mesa

“Nada como disfrutar de un plato de jamón recién cortado”

La baja salinidad de nuestro proceso de secado y el añejamiento prolongado, confieren a nuestros jamones unas características organolépticas excepcionales.

Probablemente la mejor manera de disfrutar uno de nuestros jamones sea hacerlo recién cortado en finas lonchas, aunque también es ingrediente ideal para elaboraciones tradicionales, en las que se aprecia todo su potencial culinario.